Drones: El cielo no es el límite

Drones: El cielo no es el límite
drones_13453_1

Inspecciones, topografía, cartografía, pero sobre todo tecnología de altos vuelos, cada vez son más las empresas navarras que se suman al uso de drones para su actividad y aseguran que este negocio no ha hecho más que despegar

Los drones han dejado de ser ciencia ficción. Lo que un día fue un aparato robótico digno de una película de George Lucas o de una novela de Orson Welles ya ha aterrizado entre nosotros. Sin embargo, como toda nueva tecnología todavía tiene que encontrar utilidades, límites legales y posibilidades futuras, que en este ámbito, parecen infinitas.

Goitik es una empresa navarra especializada en inspecciones, seguimiento de obras, ortofotos y cartografía mediante el uso de drones.

Óscar Espinosa es el cofundador de la compañía, un hombre “inquieto y que le gusta arriesgar”, como él mismo se define. “Goitik es una empresa seria, buscamos respeto, no somos un negocio pirata de los que hay por ahí”, declara sobre un mundo que cada día convence a más escépticos abriéndose hueco en el ámbito comercial. “Antiguamente para revisar un molino de 90 metros necesitaban grúas muy grandes o colgar a alguien. Con esta tecnología se reducen costes y riesgos”, afirma Óscar.

Como si de un móvil o un ordenador se tratase, la industria del dron está en constante cambio, los avances surgen cada mes y el cliente siempre quiere el último modelo. “Hoy compras y en un año puede quedarse obsoleto, por tanto tienes que volver a reinvertir porque sino el de atrás te pisa”, dice Óscar tumbando el mito de que las nuevas tecnologías son un camino de rosas para emprender un negocio. “No estamos en la punta del iceberg, mucha gente dice que sí, pero no lo estamos, todo está creciendo, es evidente, pero es muy duro montar una empresa de drones y hay mucha competencia. Habrá 200 empresas en toda España y para sobrevivir se necesita mucho trabajo”. Trabajo y mucha inversión. Goitik tiene un material valorado en su totalidad en cerca de 90.000 euros, una cifra que cualquier persona destinaría “a comprarse una casa”. Sin embargo, Goitik hace suya la máxima de sembrar para recoger, invertir para captar, y esa mentalidad es la que hace ver a Óscar el futuro con mucha esperanza. “Yo soy optimista, creo que para 2015 va a marcar la diferencia, creemos que hemos apostado por algo correcto”, afirma, a la vez que sentencia que cerrar contratos es la clave para “dar el siguiente salto”. Un salto que Goitik quiere hacer a su estilo, con objetivos muy definidos y conscientes de que el camino difícil siempre es el menos concurrido. “Lo más habitual, cómodo y económico para una empresa de drones es meterse en el cine, porque una cámara específica para inspecciones de aerogeneradores y torres eléctricas está entre los 5.000 y los 36.000 euros” asevera Óscar.

Desde Goitik son conscientes de que el nicho en el que operan es muy especializado, por ello, el servicio tiene que ser personal y extremadamente detallado. “Nosotros elevamos dos cámaras a la vez en las inspecciones. Subimos una cámara de vídeo y una térmica porque, así, en el mismo vuelo, vemos también si hay impacto en la estructura, por ejemplo, en los aerogeneradores” asegura el cofundador, cuya máxima obsesión era dejar de ser vistos como “futuristas” y ser considerados una compañía “seria”.

FUNCIONAMIENTO Hay dos maneras de pilotar un dron. La primera es el modo manual mediante un mando que el piloto utiliza para guiar el aparato. La segunda, más compleja pero también más fiable, es mediante el uso del GPS. Se introducen por ordenador puntos en formato de coordenadas y el propio dron se pone en funcionamiento y realiza la ruta, por lo que el error humano queda reducido al máximo. El mantenimiento de los aparatos es constante. “Los drones tienen una caja negra que graba hasta cien vuelos, de ahí haces los análisis para detectar si ha fallado algún parámetro y corregirlo para próximos vuelos”, asegura.

Como otras tecnologías, los drones tuvieron su nacimiento como aplicación militar y, poco a poco, se fueron filtrando a la vida civil. Los fabricantes apuestan por que cualquier persona pueda manejarlos, pero Óscar avisa de que volar un dron es una responsabilidad “grandísima” ya que pueden ser peligrosos. “Por ejemplo, estas haciendo un vuelo, se te pierde la emisora y si no tienes un plan de emergencia puede caer en una carretera y provocar accidentes”, afirma Óscar que compró un dron de juguete “bastante grande” para su hija pero lo devolvió cuando comprobó “la potencia que tenía”.

Los drones están de moda, ocupan páginas de periódico y minutos de televisión a la vez que dejan al mundo entero con la boca abierta. Los pájaros han dejado de ser los únicos dueños del aire, desde ahora comparten medio con estos aparatos sin tripulación, de varios motores, hélices afiladas y patas arácnidas que, desde las nubes, han bajado para quedarse por mucho tiempo.

VELOCIDAD

70

Km/h. La velocidad está muy condicionada por muchos factores entre ellos el viento, la carga, el despegue, el descenso y el modelo. Sin embargo la velocidad máxima es de 70km/h en condiciones normales. Con viento a favor, aseguran, que sobrepasa los 80 km/h.

MOTORES

8

Motores. Los drones comunes disponen de 4 a 8 motores y se usan según las necesidades del trabajo.

PESO

6,6

Kilos. El peso de los aparatos depende del modelo, sin carga adicional el drone de 8 motores tiene un peso de 6,6 kilos, el de 6 motores pesa 5,5 kilos y el de 4 motores 3 kilos. Reducir el peso es fundamental para ganar en minutos de vuelo.

ALTURA

1,10

Metros. Un dron de gran tamaño para uso profesional tiene una longitud con los brazos abiertos de 1,10 metros y una altura en su eje vertical de 55 centímetros.

AUTONOMÍA

18

Minutos. La autonomía media de los dispositivos es de unos 18 minutos. Podrían llegar alcanzar los 20 minutos de vuelo, pero se ven condicionados por factores externos como el peso de la carga o el viento.

LIMITACIONES

20

Km/h. Para el correcto funcionamiento del dron, y para evitar posibles peligros, se recomienda el uso del aparato con rachas de viento inferiores a 20 Km/h y temperaturas por debajo de los 35 grados.

YSM es determinación pura. Sabe cuándo y cómo hay que apostar por una idea. Y cuándo hay que desecharla.